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Guía de uso

Cómo cuidar tu pieza

El cemento es un material vivo. Con un poco de cuidado, tu pieza te va a durar décadas.

Lo esencial en cinco líneas

Limpieza

Un paño seco quita el polvo. Si hay una marca, un paño humedecido en agua y un poco de jabón neutro es suficiente. Seca después, sin dejar humedad acumulada en la base.

Evita los productos agresivos: la lejía y los limpiadores con ácidos atacan el cemento y pueden dejar cercos permanentes o aclarar el pigmento. El estropajo verde raya el sellado.

Plantas y maceteros

Todas nuestras piezas van selladas con un hidrofugante incoloro que repele el agua, pero ninguna tiene agujero de drenaje. Si vas a poner una planta:

Lo que hay que evitar es el agua estancada en el fondo durante días: es lo único que a la larga puede dejar marca por dentro.

Velas

En los portavelas, usa velas de té con su cápsula metálica o velas que encajen holgadas. Nunca dejes una vela encendida sin vigilancia ni apures la vela hasta el fondo: el calor concentrado en un punto no le hace bien a ningún material.

Si queda cera pegada, mete la pieza diez minutos en el congelador: la cera se contrae y sale de una pieza.

Interior y exterior

Están pensadas para interior o para exterior cubierto (terraza con techo, porche, galería). Aguantan la intemperie, pero a la lluvia y al sol directo continuos el tono se apaga antes y aparece algo de pátina.

Si vives donde hiela, entra las piezas en invierno. El agua que entra en los poros se expande al congelarse y ese es el único escenario que puede agrietar el cemento.

Golpes y transporte

El cemento es duro pero no flexible. Pesa, y si cae desde una estantería se descascarilla o se parte. Colócala en superficie estable, no en el borde de una repisa ni donde llegue el gato.

Para transportarla, envuélvela en papel o tela y llévala en caja, nunca suelta en una bolsa con otras cosas.

Cómo envejece

El cemento no se queda quieto. Durante los primeros meses puede aclararse ligeramente al terminar de soltar humedad. Con los años coge una pátina suave, especialmente en las zonas que más se tocan.

Las vetas, los poros abiertos y las pequeñas irregularidades no son defectos: son la huella de que la pieza se coló a mano, una sola vez, y no hay otra igual. Eso es exactamente lo que nos gusta del wabi-sabi.

¿Te ha pasado algo con tu pieza y no sabes qué hacer? Escríbenos a madetaxa@gmail.com y te contestamos nosotros, no un formulario.